Telón y lagrimas
Dos pilotos lloraban en Brasil. Uno por el triunfo conseguido tras una situación asfixiantemente angustiosa. Otro por la rabia de haber hecho lo máximo posible y, pese a ello, haberse escapado el premio de la forma más dolorosa.
La F1 es cruel. Cuando Massa cruzó la meta era virtual campeón del mundo. Treinta segundos después el título se escapaba.
Un título decidido en la última curva. Bueno, técnicamente Juncao en realidad es la antepenúltima. Pero es la última en la que es necesario frenar, ya que las dos siguientes son “rectas torcidas” que se pasan a fondo, sin posibilidad real de adelantar en ellas.
Reconozco que fui de los que no acertó a ver el adelantamiento a Glock. Parecía un mero doblado. Y cuando Vettel salió de Juncao por delante de Hamilton pensé que todo estaba decidido. En la misma curva en la que, en realidad, Hamilton estaba ganando el título.
Ahora a Glock le llueven acusaciones de parte de los aficionados. Acusaciones absurdas. En la última vuelta con los neumáticos de seco y una lluvia creciente sufrió una sangría de 18 segundos más que los que calzaban neumáticos mixtos. Pero quien quiera ver oscuras motivaciones, sencillamente está desconociendo dos hechos irrefutables. El primero de ellos es que en esa misma vuelta, el compañero de Glock, Trulli, perdió esos mismos 18 segundos. Pero su puesto no daba un mundial. El segundo es que Glock estaba por delante de Hamilton gracias, precisamente, a que no había entrado a cambiar de neumáticos. En realidad, en tales circunstancias, ese quinto puesto era inevitablemente de Hamilton, pero ninguno lo sabíamos. Ni siquiera el inglés.
Al final Lewis se ha resarcido del fracaso de la temporada pasada. Es difícil saber lo que le hubiese podido llegar a afectar que el título se le hubiese escapado de nuevo en Brasil. Previsiblemente hubiese sido demoledor. Pero, como leía recientemente, no ha podido evitar que el campeón haya parecido el perdedor y el subcampeón el ganador. Y es que, aunque Hamilton salió en Brasil a obtener los puntos que necesitaba, evidenció que eso no es lo suyo. No sabe correr para no ganar. Aunque justo es decir que suele ser más difícil ser quinto cuando se necesita ser quinto que ser primero cuando se necesita ser primero.
En una situación como la que se ha dado, sería interminable la lista de cosas que han podido cambiar el rumbo del campeonato, si miramos hacia atrás. Un ejercicio estéril. Sin embargo no es cuestionable que, a la postre, Massa ha perdido el título en dos momentos en los que la desgracia se cebó con él. La primera cuando su motor reventó en Hungría, liderando el GP a tres vueltas del final. La segunda, la manguera arrancada en Singapur.
Es curioso que, al final, el título se haya jugado entre dos pilotos a los que buena parte de la prensa ha negado el pan y la sal. Hamilton es evidente que es un enorme piloto sin la necesidad de la compañía de Alonso. Y a Massa se le situaba, al principio de la temporada, al borde del despido de Ferrari por sus pobres resultados.
Está bastante extendida la idea de que ha sido un campeonato algo devaluado por los errores de los contendientes. Ciertamente ha habido errores. Pero en F1 el error es bello. Sin él difícilmente hay adelantamientos. Ni emoción. Yo no añoro los tiempos de la inquebrantable superioridad de Schumacher. La época más aburrida que he conocido en la F1. Quien quiera machacona seguridad puede fijar su atención en los cinco títulos consecutivos de Sebastian Loeb en el Mundial de Rallies. Pero bajo su devastadora sombra se han venido marchitando pilotos como Gronholm, Solberg, Hirvonen y hasta Sordo o Latvala. No lo envidio.
Brasil también nos dejó una nueva muestra de las dos supernovas de la segunda parte de la temporada. Alonso con un Renault recuperado. Y Vettel que demostró que ya no teme a nadie. Si el año que viene Red Bull le diese un material competitivo, los demás debieran temerle a él.
Por cierto, hoy Renault ha anunciado la continuidad de Alonso y Piquet en 2009. Lo de Alonso era previsible. Entre la recuperación de Renault y el estrechamiento que ha sufrido su espacio vital desde la salida de McLaren, poco suspense había. Lo de Piquet no lo entiendo. Renault tiene como tercer piloto a Lucas di Grassi que, en mi opinión, si valoramos conjuntamente las dos últimas temporadas de GP2 es el piloto más valioso que ha pasado en esos años.












